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Yaya
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Esta perrita con esa carita tan dulce y un poco triste,
estaba en un refugio a donde fue a parar cuando su dueño cazador decidió
que ya estaba vieja para utilizarla.
Es buena y tranquila, y acepta su condición de perrita
abandonada, pero Marisol que la ve y cuida cada día no se resignaba a que
esta amable perrita no tuviera algún día, por el tiempo que sea, el calor
de una familia para ella, un sitio en una casa, como muchos que lo han
conseguido.
Es una perrita vieja, que tiene sus achaques, y algunos tumores que tiene no sabemos
desde hace cuánto tiempo y fueron operados.
Ella no se quejaba, sólo se acercaba a las persona a pedir
cariño y a agradecer la comidita y el sitio que le daban, era buena con
otros perros, no tenía ningún problema de carácter ni una energía
demasiado alta, así que era apta para que la adoptase gente de todas las
edades, con niños o sin ellos, mayores o jóvenes.
Una perra especial que se merecía ser parte de una manada
humana.
Y lo consiguió. Yaya ya tiene su familia, fuera de
España, pero suya para siempre.
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