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Un día paseaba con mis perritas Gorda
y Tita
por el parque de nuestra urbanización, en Mairena del Aljarafe,
provincia de Sevilla, cuando nos encontramos con una chica y su
novio que alimentaban a una galguita, que sin moverse de su refugio
entre las matas, comía y bebía con ganas lo que ellos le ofrecían.
Me comentaron que hacía dos días que estaba allí, y que no se la
podían llevar porque eran de fuera.
Mi marido y yo llamamos a un veterinario, comprobamos que no
tenía nada roto y nos la llevamos a la clínica. Allí la curaron de
una herida muy profunda que tenía en el glúteo, la trajimos a casa
donde se acomodó en un colchón y allí durmió casi sin levantarse
durante dos días.

Poco a poco se fue recuperando y adaptándose a la familia. Tenía
mucho miedo y se asomaba tímidamente a las habitaciones sin
atreverse a entrar sino después de varios intentos, por su actitud
tan precavida y discreta le puse por nombre Prudencia (Pru).
Gorda y Tita la aceptaron
sin
problemas al comprobar su carácter afable y tímido. Prudencia se
quedó con nosotros casi un mes, mientras yo me comunicaba con
asociaciones como SOSGALGOS, porque no sabía que hacer al respecto y
pensé que no podía quedarme con ella, tres perros son mucha
responsabilidad y preferí buscarle una familia.
Pru fue dada en adopción a una familia que la recibió muy bien,
la cuidaron y la mimaron muchísimo, pero su carácter tímido y
retraído no le permitió adaptarse, estaba triste y adelgazaba; no se
integraba, ni siquiera quería salir de su rincón, al mes la fuimos a
buscar y su actitud cambió en cuanto se reencontró con Gorda y con
Tita y aquí está ahora mismo a mi lado mientras escribo.
Los perros en general y los galgos en particular, son animales
muy gregarios, necesitan la manada, si bien cuando crías a un
perrito desde que es bebé, este asimila que su manada es la familia,
por eso algunos no quieren después quedarse solos; pero cuando uno
acoge a un perro adulto, éste tiene que asimilarse a la nueva
manada, y si es muy tímido como nuestra Pru, le cuesta más trabajo.
Para ella estaba claro que su manada eran Gorda y Tita, eso siempre
depende del carácter de cada perro.
Gracias a Pru, que es una perra estupenda, obediente, amable,
suave, ordenada, curiosa, fuerte, y muy muy mimosa, he conocido la
realidad de esta España tan europea y tan cruel, tan cerca y tan
lejos de la 'civilización'. Una España solidaria que se brinda en
cuanto se le pide, y una España aferrada a sus costumbres y a sus
ideas que no siempre son compatibles con estos tiempos en que hemos
vuelto la mirada, al fin, hacia la naturaleza y hemos comprendido
que tenemos que dejar de destruir, que conservar es muy difícil, y
empieza por hacer la paz con los animales, las plantas, la
naturaleza.
Me he vuelto una defensora de cosas que no deberían necesitar
defensa que son nuestro hermanos los perros, los gatos, los simios,
los burros, los árboles, los ríos, las montañas, y un largo etc. Estamos
destruyéndonos a nosotros mismos, y hay que parar.
Por cierto, por casa ya han estado en acogida, Cosco, Lola, Toto,
Olga, Chica (que está ahora con nosotros), Tras y Tos, Tomi (que
estuvo en casa en recuperación) y Peluso, Chispa, Kiro , Bode,
Giorgina y Lidya, Chacho, que aunque no han dormido en casa, son
parte de nuestra gran manada.
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