Viajó luego a Barcelona,
donde Eva y Ana, con una paciencia infinita y mucho mucho
cariño continuaron con el lento trabajo hacia su libertad.
Allí estuvo enfermita y la
cuidaron con celeridad y preocupación, hasta el gato Simba
se preocupaba por ella.
Por fin llegó el día en que
Catthy vino a recogerla, y a pesar de las pocas ganas y de
la penita, Eva y Ana, bajo un rosario de recomendaciones
dejaron que se la llevara.
Ahora está en Francia, no
tienen que salir a pasear porque vive en una parcela, donde
a pesar de temer al caballo, está feliz y tranquila y ha
hecho suyo.
Lola, todos los que te
hemos conocido te recordamos tan guapa, tan angelical y
estamos orgullosos de tí porque has conseguido recuperar una
vida que casi casi tenías vetada para siempre.
No camines solo, adopta un
perro.
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