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Gadi
Es un galgo jovencito (tiene un año y
medio), que un cazador descartó porque no caza.
Es guapo y suave, pero tiene miedo de
las personas.
Me lo dejaron en mi trabajo alguien que
conoce al cazador para que éste no le 'durmiera'.
Gadi es manso, pero tenía pánico de
subirse a un coche o que le obliguen a entrar en un sitio, para llevarlo
a casa tuve que tapar sus ojos con un trapo.
Gadi se quedó inmóvil hasta que
llegamos y le saqué la venda.
Recuperó fuerzas y confianza en
mi casa con otros 5 perros y tres gatos. El no ha tenido problemas con los
demás, que le han acogido muy bien.
Un día nos
encontramos con que Gadi se había se había hecho bastante daño
en sus patas traseras.
Más tarde descubrimos que se había caído a la piscina y al intentar salir se había
hecho daño en las patas.
Si estoy de pie, va detrás muy cerquita
sin tocarme, pero sin perder ni un paso.
Con el tiempo Gadi volverá a confiar,
como mi Prudencia, y aceptará que todo el mundo lo toque, ahora mismo,
las caricias de una persona, le sumen en una contradicción que le hace
temblar, le gusta pero le da pánico.
Gadi, como muchos galgos, ha vivido una
relación con las personas tan traumática que , a pesar de ser amable y
cariñoso, le obliga a tener pánico del roce con ellas. A Gadi no le han
maltratado, pero nunca le han respetado, y nunca le han dado el cariño
que necesita.
Como dice alguien que conozco: 'no hay
galguero bueno'.
Sigue la historia de Gadi en
www.ddevida.org
en el blog de Noticias 'Los días de Gadi'
El después de uno de tantos galgos'
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