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Aaron
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A este guapísimo pastor
belga lo encontró el papá de María Eugenia en las calles de Jaen,
vagando solo pidiéndole a la gente se lo llevaran con ellos.
Pero no tenía suerte.
Ella lo recogió y lo llevó
al refugio donde no lo pasó muy bien, no le gusta estar
encerrado.
La verdad es que necesitaba
una familia, cariño, un lugar que sienta suyo, una manadita de
gente o de perros que cuidar y con quien pasear.
Tendrá unos tres añitos, es
educado y amable.
Seguramente le habían dado un
golpe con un palo o un coche porque cuando llegó cojeaba un
poco.
Vacunadito y desparasitado, esperaba que
alguien se lo llevara a su casa y así fué.
Aaron tiene ahora un sitio que
cuidar, él es el responsable de la seguridad de una negocio y
está muy contento de poder hacer algo y dar sus carreritas y
mover su cuerpo.
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